jueves, 6 de marzo de 2014

She'll come to me in a dream.

No sabe muy bien qué hace allí. A su familia se le ha antojado salir a comer fuera y no recuerda en qué momento se ha dejado engatusar para ir con ellos. 
El caso es que ahora está allí. Y va a tener que quedarse al menos hasta que hayan acabado de comer, lo que implica unas cuantas horas. Suspira.
Se ha quedado en la zona del bar mientras los demás están ya sentados en la mesa del restaurante charlando. Ya irá él cuando hayan llevado la comida.
Está sentado de lado en una silla, con la espalda apoyada en la pared y los pies descansando sobre otra silla. En el instituto solían decirle que eso era de mala educación. Pero ahora ya no está en el instituto.
Pasea la vista por la barra y se detiene en una chica detrás de esta, que le sirve un café a una pareja. Ella le estaba mirando y ahora que cruzan miradas sonríe. Él frunce el ceño, le resulta familiar. La chica se aleja a por otro café y de vez en cuando le vuelve a sonreír. A la tercera vez él le devuelve la sonrisa y a la cuarta decide acercarse a la barra. 
No es que él sea un macarra de estos que quieren hacer saber a las chicas que no son fáciles y que son ellos los que mandan, es solo que ella le descoloca un poco. Su sonrisa es demasiado bonita y sus ojos demasiado grandes. Le hacen ponerse nervioso.
-¿Te pongo algo? - le pregunta cuando llega frente a ella.
-Sí.
Y al ver que ella no se mueve añade algo más:
-Sorpréndeme.
Sonríe y se aleja por una puerta. En seguida vuelve con un vaso alto lleno de un líquido lila.
-¿Qué es? - pregunta él poniendo mueca de asco.
-Pruébalo - sonríe.
El chico entrecierra los ojos. Se encoje de hombros, sonríe y bebe un sorbo, sin dejar de mirarla. Juraría que le suena de algo, pero está bastante seguro de que no la conoce de nada.
-No está mal.
-¿Ves?
Atiende un momento a dos chicas que acaban de llegar y enseguida vuelve a donde está él.
-¿Has venido solo?
-Mi familia está dentro, se supone que hemos venido a comer.
-¿Se supone?
-Bueno, ellos han venido a comer y yo a hacer de buen chico acompañándoles.
-Entiendo - ríe ella.
Ríe él.
El caso es que hablan de más cosas. Algunas sin importancia, otras que sí la tienen. Él ya le ha robado la mirada a ella y ella la sonrisa a él. Pero en un momento él decide que debería irse con su familia, y se aleja hacia la mesa en la que se encuentran.
No se han devuelto la mirada y la sonrisa, así que ella le vuelve a mirar unas cuantas veces desde la barra y él le vuelve a sonreír desde la mesa.
En algún punto de la comida ella desaparece y él se queda un poco confundido. Vacío quizás. ¿Dónde está? ¿Por qué se ha ido?
Poco después encuentra una nota al lado de su plato del pan. De ella. Bueno, no sabe si es de ella, pero está bastante seguro. Al abrirla no puede reconocer lo que pone. Vuelve a sentirse confuso. Ve las letras ligeramente borrosas. Mira a su alrededor. Todo parece normal.
La ve salir por la puerta del local. Parece con prisa. Y nerviosa. 
Él vuelve a intentar leer la nota y vuelve a no conseguirlo. Se vuelve a poner nervioso.
Y ya no sucede nada más.
Porque se despierta.
Está completamente calmado a pesar de que en el sueño le iba el corazón a mil. Ahora sí que está seguro de que no la conocía de nada.
Pero le sigue resultando familiar.
Y sus ojos también.