miércoles, 31 de diciembre de 2014

Página 1793 de 365.




No paro de quejarme del invierno.
Porque hace frío, digo.
En este presentía bastantes ratos bajo cero echándote de menos
pero es cierto que casi no noto el hielo fuera con todo el que tengo dentro.
He perdido diciembres antes,
pero ninguno tan largo como el camino a casa la última vez que salí de ella
al salir de ti.
Este pretendía quererlo porque es el número dieciocho de quién sabe cuántos,
y porque ha sido bonito, no voy a mentir;
pero al final he acabado vendiendo carcajadas a precio de recuerdos que ojalá no valiesen nada.
He derrochado tantos planes que he olvidado el verbo "saltar".
Llevo tratando de no volver a la última página tantas veces como versos te he vuelto a escribir
y he seguido leyendo al revés
y hacia atrás
hasta caerme por el final.
Final que nunca escribo, que no me atrevo y que nunca digo
en voz alta.
Y es que creo en segundas oportunidades,
pero también creo que ellas dejaron de creer en mí el día que deseé conocerte primero.
Sigo abrazándome a cualquier intento congelado hasta volverme a resbalar y nunca aprendo.
Tengo nieve en los besos de usarlos tan poco
y los ojos fundidos de mirarte tanto.
También tengo que dejar de comerme los labios cuando te pienso
y cuando trato de no hacerlo,
porque imagínate que un día me vuelven a hacer falta y dejé por ahí los trozos.
De momento me propongo no perder muchos suspiros
porque ya me quedo con suficiente poco aire si te miro,
pero morir ahogado es lo más parecido a tenerte cuando no puedo dormir.
Y cuando se me olvida vivir,
reír,
morir.
Y solo tengo frío.
Y no hay manera de acabar el libro sin pasar una
y otra
y otra
y otra vez
por
ti.