Justo ahora, pero hace tres suspiros y dos horas
vi a la casualidad dándonos una oportunidad.
Quizás ha empezado a confiar en mi locura,
tal vez ha empezado a ver bonitos mis delirios.
He creído por un momento en un beso.
Y ojalá te beso.
Y también te quiero,
todo el tiempo.
Hasta me huye el miedo,
se esconde en tu pelo,
y si busco en un enredo ya me quedo allí a vivir.
Pero ese no era el plan,
mi error fue no tener un plan.
Dimos una mano a la ingenuidad y nos cogió del brazo,
del corazón,
del cuello;
y se volvió imprudencia,
se tornó demencia.
Así que lo siento si ayer quisiste llamar,
me encontraba demasiado enamorada.
Hoy ya me ha bajado la enfermedad,
puedo respirar con normalidad.
Intentaré bailar,
como hago siempre que no quiero hablar.
O que no me quiero curar.
Para qué ir a terapia si nunca hay nadie al otro lado;
para eso, me quedo bailando sola.
O, lo que es lo mismo,
dando brillo a mis delirios.
domingo, 21 de septiembre de 2014
miércoles, 3 de septiembre de 2014
Cobarde suerte.
Se acabaron las promesas sin hacer, voy a vender cada lágrima que no te tenga.
Voy a echar de menos cada luna que no esconda tu sonrisa.
Voy a robarle al mar tus ojos hasta que consigan meterme presa.
Voy a perder la vida pensando todo el tiempo.
Pensándote.
Pensándome.
Pensándonos.
Siendo pasado.
Voy a vivir impotente como quien se arrepiente de haber arrancado una margarita una vez ya marchita.
Voy a dolerme hasta ser consciente de por qué no debí hacerlo. Y voy a morir en el intento porque no existe absolutamente nada que no haya merecido la pena en esto.
Seguiré creyendo que en tu cuerpo se acaba en mundo, que es el más hermoso precipicio por el que ya me tiré hace tiempo, porque abajo el suelo seguro que no duele tanto.
Al menos no tanto como tú.
Ni como yo.
Voy a ser para siempre ese último momento en que nos prometimos cobardía como si en ello nos fuera la vida, como si nos quedaran todas las oportunidades del mundo para buscarnos y encontrarnos.
Como si la casualidad no nos odiara ya demasiado por haberla burlado tanto y querer seguir haciéndolo.
Voy a creer que volverás con la magia de cada suspiro condenado a muerte al recordarte;
y que la lluvia volverá a ser bonita también,
como lo era todo cuando no me quitabas la vista de encima,
como lo es todo cada vez que la suerte no mira.
Voy a echar de menos cada luna que no esconda tu sonrisa.
Voy a robarle al mar tus ojos hasta que consigan meterme presa.
Voy a perder la vida pensando todo el tiempo.
Pensándote.
Pensándome.
Pensándonos.
Siendo pasado.
Voy a vivir impotente como quien se arrepiente de haber arrancado una margarita una vez ya marchita.
Voy a dolerme hasta ser consciente de por qué no debí hacerlo. Y voy a morir en el intento porque no existe absolutamente nada que no haya merecido la pena en esto.
Seguiré creyendo que en tu cuerpo se acaba en mundo, que es el más hermoso precipicio por el que ya me tiré hace tiempo, porque abajo el suelo seguro que no duele tanto.
Al menos no tanto como tú.
Ni como yo.
Voy a ser para siempre ese último momento en que nos prometimos cobardía como si en ello nos fuera la vida, como si nos quedaran todas las oportunidades del mundo para buscarnos y encontrarnos.
Como si la casualidad no nos odiara ya demasiado por haberla burlado tanto y querer seguir haciéndolo.
Voy a creer que volverás con la magia de cada suspiro condenado a muerte al recordarte;
y que la lluvia volverá a ser bonita también,
como lo era todo cuando no me quitabas la vista de encima,
como lo es todo cada vez que la suerte no mira.
Pupilas de recambio.
Nuestro secreto fue siempre el peor guardado.
Y es que ni siquiera fue tuyo, no pudiste tocarlo.
Escondido entre besos de desconcierto no paraba de preguntarle cuándo demonios habías llegado y si es que pensabas robarme.
Cuando quiso contestar se le había hecho tan tarde que yo ya no estaba allí.
Perdido en la indiferencia de aquel al que le importa demasiado, decidió dejar de ser secreto y ahí empezó todo, justo al final.
Como debe ser.
Como siempre es.
Como todos los que se dejan a medias, finales.
Como siempre que intentas seguir y, al final, nada.
Empezó prometiendo existir, como hacen los magos de sombrero de copa, pretendiendo conejos y usando solo espejos. Espejos que solo reflejaban intentos de engaño sin llegar ni a inocentada, que tampoco habría hecho falta, yo ya me lo había creído todo.
Siguió comprando flores de las de mala calidad que se marchitan a la primera lágrima, la que huye tratando de pasar desapercibida, como si por allí no hubiera pasado nunca.
Y acabó al final, por el principio, como debe ser, como siempre es, matando todas la lágrimas y dejando las pupilas limpias como un cristal recién comprado que nadie sabe que ya se ha roto antes. Inventando así un nuevo ser, aparentemente sin estrenar, pero reencarnado tantas veces como sus finales le habían permitido.
Y es que ni siquiera fue tuyo, no pudiste tocarlo.
Escondido entre besos de desconcierto no paraba de preguntarle cuándo demonios habías llegado y si es que pensabas robarme.
Cuando quiso contestar se le había hecho tan tarde que yo ya no estaba allí.
Perdido en la indiferencia de aquel al que le importa demasiado, decidió dejar de ser secreto y ahí empezó todo, justo al final.
Como debe ser.
Como siempre es.
Como todos los que se dejan a medias, finales.
Como siempre que intentas seguir y, al final, nada.
Empezó prometiendo existir, como hacen los magos de sombrero de copa, pretendiendo conejos y usando solo espejos. Espejos que solo reflejaban intentos de engaño sin llegar ni a inocentada, que tampoco habría hecho falta, yo ya me lo había creído todo.
Siguió comprando flores de las de mala calidad que se marchitan a la primera lágrima, la que huye tratando de pasar desapercibida, como si por allí no hubiera pasado nunca.
Y acabó al final, por el principio, como debe ser, como siempre es, matando todas la lágrimas y dejando las pupilas limpias como un cristal recién comprado que nadie sabe que ya se ha roto antes. Inventando así un nuevo ser, aparentemente sin estrenar, pero reencarnado tantas veces como sus finales le habían permitido.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)