miércoles, 14 de agosto de 2013

Finales que emborronan.

No quiero recordar el silencio frío después de un no, ni el eterno olvido detrás de un 'hablamos'.
No me gustan los intentos de intentar limpiar el corazón teñido de 'ojalás', inundado de lágrimas negras, reducido a la mínima expresión.
Prefiero no mirar las falsas sonrisas de consuelo que solo vuelven a casa para los reencuentros.
Quiero que, al cerrar los ojos, aparezca el primer atrevimiento, la primera ilusión, el primer intento.
Desearía sentir la emoción de pensar que 'quién sabe', la esperanza de poder llegar a ser valiente, la seguridad de alguien que quiere querer de nuevo.
Pensar solo en las alas de mis mariposas cuando no crecieron demasiado, tanto que dolieron; en tu imagen en mi cabeza solo de paso y no cuando se instaló, en un precipicio sin peligro a caer, sin carteles de advertencia, sin muros de prohibido pasar, porque no harían falta.
Al menos aún.

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