sábado, 28 de septiembre de 2013

Palabras rebeldes.

Se suponía que pretendía escribir.
Quién sabe de qué; ni yo lo sabía, de hecho. Por su puesto, de tu pecho no. Ni de tu pelo. Ni de tus pecas. Tampoco de tus estrellas, atrapadas bajo pupilas, bajo sonrisas. No encuentro palabras en tus manías, ni en las mías. Quizás te las llevaste, quizás por eso te quería. No quedan letras en tus noches, ni excusas en el asiento de atrás del coche. No hay cordura en tus recuerdos, esparcidos por el suelo, ni razón en mis silencios, reunidos en diarios. No hay consuelo, en conclusión, en intentar plasmar tus besos, de cristal, de aire, de todo, menos de autenticidad, en papeles magullados de querer buscar sentido a los restos de este, una vez querido, corazón herido.
Y al final sí escribí, sin saber cómo, de ti.

1 comentario:

  1. Mola cacho. En serio, muy currado. Corto pero intenso a más no poder. Además, tiene una fluidez muy very guz. Bueno, sigue escribiendo cosas así y me seguiré metiendo. Nah, en realidad me meteré aún así (siempre y cuando me sigas pagando por ello, claro).

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