martes, 12 de noviembre de 2013

Tarde y aún pronto. Y demasiado tiempo que se me hace poco.

A veces un imagen. Un sonido. A veces solo una palabra, el más ínfimo reflejo del recuerdo. Un bosquejo del progreso, de un avance que no nace y que disfraza de comienzos los intentos.
Un olor que arrastra tu rincón más escondido en el reverso para ponerlo de manifiesto en el borde de la piel.
Una risa redundante que acostumbra, que despista, que aparta los recelos, que los vuelve ajenos.
La voz suave del mar, que siempre me quedará, que no la podré aislar. Que cuando siento las olas, siento cada una, siento la primera y la que creí la última.
Y la lluvia, que cuando cae y moja invoca, y descoloca, y cuando se respira expira la fuerza de recordar.
Y ya no volver a pensar en ti. Cada día, ni un instante.

4 comentarios:

  1. Poesía en prosa. Bellas palabras parecen rosa, pero sólo pintan pena dolorosa, tristeza quejumbrosa y naturaleza como disfraz de alguna historia amorosa. Esto, sin duda alguna, es poesía de desamor, de amar con locura, de vivir por quien a todo le da color, de arrancarse la magia de tu runa, esa que estaba inscrita en mi corazón. Esto, creo yo, no puede ser otra cosa que esa poesía espinosa que del amor desgraciada y trágicamente esta vez se tiñe de oscuro dolor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por comentar, realmente me encanta saber que alguien lee lo que escribo, pero me gustaría saber quién es ese alguien y me frustra ver comentarios tan maravillosos y bien escritos sin poder saber quién es el autor.
      Así que si pudiera, por favor tener el placer de saber quién tan precisas palabras es capaz de plasmar en unas pocas líneas y expresar en un renglón una opinión, grande sería mi dicha y quizás no tan espinosa mi poesía.

      Eliminar
    2. Nunca se derrochó tanto ingenio
      por la idea que alguien creó en su mente.
      Nunca obtuvo algo bueno el genio
      con amores tan imposibles como el que Dios ha hecho que delante mía se presente.
      Nunca fui el responsable de que en este o en el anterior milenio
      un corazón quedará satisfecho tras ser yo valiente.
      Nunca vi nada bueno en mostrarme porque con nadie congenio
      (pero tú ríe, llora, tropieza, levántate, baila, grita, vive... y cuando merezcas estar exhausta y pertenezcas a tu último declive, muere alegremente)
      Y te lo dice un anónimo admirador cuya máscara no merece la pena levantar tristemente.

      Un amigo

      Eliminar
    3. PD: me pasó por aquí de vez en cuando, perdona por el retraso.

      Eliminar