Me pierdo en relojes, me encuentro en ti.
Y me vuelvo a perder.
Me trago el tiempo y me atraganto en ti.
Y escupo el tiempo y ya no vuelve a volver.
Se para el cielo, cuidado con las nubes
no se vayan a caer.
Ahora en ti, podría tocarlas;
cuidado conmigo, no sea yo la que me caiga.
Demasiado tarde, amor, las agujas han corrido más que yo,
se han dormido, cómo no; no han caído como yo.
Su incoherencia me contraria, pero es cierto que si jugamos
a imposibles gano yo.
Me he caído entre tu dedos, he volado entre tus miedos
y ojalá pudiese ahora colarme en tus deseos.
Pero el tiempo se ha parado
el tiempo me corta el paso.
Pues permíteme al menos aprender a andar de nuevo.
Pero es que no quiero, ahora bien, luego me quejo.
Le echaré la culpa al tiempo, con tantas vueltas ya no pienso.
Ya no siento lo que siento, ya no sé si se sigue moviendo.
Para, por favor, un rato, y me acurruco a tu lado,
pero sígueme corriendo cuando empieces a notarlo.
Cuando empieces a extrañarte y no puedas encontrarme.
En ese instante que te digo, te habrás perdido conmigo
Y no trates de buscarte, que ya se nos ha hecho tarde.
Aunque cualquiera se fía del tiempo
cuando nos ha vuelto locas.
Mira la parte buena,
nos sentiremos eternas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario