Quiso bailar. Y bailó.
Bailó primeros reversos, bailó nuevos comienzos. Bailó extrañas sonrisas, las hizo conocidas, las hizo todas suyas. Bailó sin darse cuenta, saltando hasta su vera. También sin enterarse, bailó con sus caderas, se hizo adicta a ellas.
Bailó sus emociones, mezclándolas con ron. Se le subió tanto el alcohol que se quiso emborrachar. Bailó entonces sin norte, sin foco y sin sofoco. Bailó hasta con sus dedos recorriendo sus "no quiero". Escupió de una patada los reparos que quedaron y bailó sin ser consciente hasta el más profundo opuesto. Bailó y quiso atreverse a querer al enterarse de que ya era tan tarde para desenamorarse. Bailó al final a saltos, a jetés y entre allegros. Bailó hasta su consumación y gritó.
Gritó suspiros, olvidos y descuidos. Gritó silencios, compases y cambrés. Gritó porqués sin entenderlos. Gritó sin dejar de llorar que ella nunca pretendió amar, que ella solo quería bailar.
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