domingo, 2 de junio de 2013

Miedos.

El miedo nunca fue a amar, siempre ha sido a desamar.
Amar es euforia, son sonrisas en la cama, caricias en la espalda y besos... besos por todas partes.
Amar es creer que existe, que existe aquí y ahora. Que siempre se quedará.
Desamar son sonrisas en la piel, arañazos en el alma, disparos en el aire.
Es respirar sin detenerse a pensar, pasear la vista sin parar los ojos, pretender soñar sin ser capaz de descansar.
Desamar es el eterno fantasma que siempre perseguirá a cualquier valiente que le desafiara alguna vez.

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