miércoles, 28 de noviembre de 2012

Qué cosas los sueños.


Reír, gritar, llorar, sonreír, saltar de alegría, querer pegar puñetazos, caerte, volverte a levantar, cerrar un momento los ojos para luego volverlos a abrir, mirar al cielo, agradecer, compartir, rezar a la estrella más alta, a la más brillante, desesperar, no rendirte, continuar caminando, pararte un momento a pensar, pero seguir en seguida, convencerte, convencer a los demás, enamorarte y enamorar, mirar más allá, imaginar, creer, ser tú mismo. En definitiva, soñar.

Soñar.

Porque es lo que nos alimenta, lo que nos mantiene vivos. Porque sin sueños no somos nada. No nos queda nada sin ellos. Si tenemos un sueño tenemos lo más valioso del mundo, tenemos algo por lo que luchar. Porque los sueños que continúan después de abrir los ojos por la mañana son los que realmente valen, los que debemos perseguir. Si tenemos un sueño debemos hacerlo realidad.

Soñar.

Soñar es vida. Soñar es levantarse cada día pensando “puedo y lo haré”. Es estar cada vez más cerca y darse cuenta. Y sentirse feliz por ello.

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