Radiantes como el sol. Grandes como el cielo. Libres como una ráfaga de viento. Valientes como las olas. Fuertes como el muro más alto. Locos como el amor. Intensos como un volcán en erupción. Transparentes como el agua. Como un agua limpia, no de desagüe. Sinceros como la felicidad. Astutos como la verdad y la mentira. Profundos como el mar. Sabios como el libro más largo jamás escrito. Como todos los libros más largos jamás escritos en realidad.
Así eran sus ojos.
Lo habían visto, vivido y sufrido todo. Todo lo habían olvidado y recordado sin dolor. Habían conocido mucho más allá de los límites comprendidos por la mente, sean cuales sean.
Pero un día se cansaron y se cerraron. Su alrededor se había degenerado tanto que ya no quedaba prácticamente nada que valiese la pena ver.
Very good! La frase "Como un agua limpia, no de desagüe" me ha matado. La idea general me encanta y esa tristeza final con la que "derrumbas" la belleza de la enumeración inicial, me requetencanta. Como dijo un sabio: "Sigue pensando, sigue escribiendo, sigue expresando, que yo tus palabras sí que las entiendo".
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