Cogió las llaves del coche y nada más. Se montó en éste y cerró la puerta tras de sí. No llevaba consigo ni el móvil. En realidad, el móvil era lo primero que había dejado perdido a saber dónde.
Metió la llave y arrancó el motor. Se iba a otro lugar. Pisó el acelerador y comenzó a conducir fuera de allí. Encendió la radio en cualquier emisora y sonaba una canción que le encantó. No sabía cuál era, pero poco le importaba. Sabía que sonarían todas las canciones que le gustaran. Era su momento.
Pensó en gente, en lugares, en sonrisas y hasta en lágrimas, pero nada le pertenecía. No le pertenecía ese cuatro que sacó en su asignatura favorita en segundo año de carrera, ni el nueve que le pusieron en el trabajo que más odió hacer. No era suyo aquel libro que tardó siglos en leer y se convirtió en su favorito. Tampoco le pertenecía ese nombre que se inventó de pequeña y que usaría como mote a partir de entonces. Ya no sentía nada de aquello como suyo. En ese instante sus únicas pertenencias eran el coche y todo el mundo para perderse por delante.
No sabía a dónde se dirigía. Quizás Oklahoma o Texas. O podía que Tennessee o Kentuky. O quizá se fuera más lejos, hasta Florida o Massachusetts. A lo mejor se quedaba cerca y acababa por California o Arizona. Realmente daba igual mientras pudiera seguir conduciendo hacia algún lugar para siempre.
¿Y LA GASOLINA?¿ES QUE NADIE PIENSA EN LA GASOLINA?
ResponderEliminarXD Ahora en serio, me ha gustado. Siempre sabes concentrar la idea que deseas transmitir en pocas palabras, y eso es algo que admiro porque normalmente la gente se pone a escribir y después de 12824637,5788888... palabras se da cuenta de que no ha añadido nada, sino que solo ha escrito un texto, que en proporción se encuentra vano de sentimiento,de ideas, de arte...
En fin, que ya me sale el crítico literario ese que tengo inside y me enrollo. Que muy bien :D