Agarraba el bolígrafo con una fuerza sobrehumana, no le quedaban más armas y la batalla estaba a punto de terminar. Sentía todas las flechas apuntándole a él, a pesar de que solo eran retinas desbordantes de impaciencia, y los cascos de un corcel aproximándose, a pesar de solo ser unos tacones portando un jinete inquieto.
La batalla ya estaba perdida desde mucho antes de haber puesto un pie en aquella sala.
Había perdido con los primeros gritos al caer el sol, las primeras madrugadas en vela y, tras estas, los despertares abandonado. Había perdido preparando una sola taza de café porque ella ya se la tomaba en el trabajo, había perdido con las comidas en el despacho y las cenas afónicas.
Había perdido con los te quiero pero no quiero, te echo de menos pero no te extraño, te recuerdo pero no te pienso.
La única alternativa para ganar la guerra sin dejar heridos, al menos no de muerte, la tenía entre sus dedos, pero también entre sus miedos. Le hería la vista como quien mira demasiado tiempo seguido al sol, solo que esta vez era un eclipse.
-¿Va usted a firmar o no? - le sobresaltó un cañón disparándose.
Tenía que zanjar aquello. Dejó por fin que la tinta se deslizara sobre el papel formando su garabato más entrenado. Y aquella sería toda la sangre que se derramaría en el día. Liberó el arma, que descansó por fin sin balas sobre la mesa, y salió victorioso por una puerta que no volvería a cruzar.
*_* I love it! Malditas batallas perdidas... Me gusta cómo relatas toda una historia de amor que se recuerda en un momento. La tristeza que transmites mola, pero para evitarla solo hay que luchar con todo lo que tenemos; porque ya sabes lo que dicen: En la guerra y en el amor no existen reglas
ResponderEliminarSigue invirtiendo el tiempo en entradas así mientras estudias xD